Meditar: Por Qué, Para Qué y Cómo…

¿Sabes por qué es interesante meditar?

Habrás oído hablar de la meditación muchas veces, o a lo mejor, te habrán aconsejado meditar en diferentes ocasiones. Pero, ¿para qué meditar? Realmente, ¿se consigue algo? Y ¿cómo lo puedo hacer sin que me resulte difícil?, “es que eso de dejar la mente en blanco…” En realidad, si te paras a pensar un momento, te darás cuenta que en el día a día, estás viviendo en el torbellino de las necesidades, las prisas, de las obligaciones. Si te pregunto, ahora, cuántas veces has sonreído hoy o cuántas veces has respirado hoy… ¿Qué me contestarías?

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¿Para qué meditar? 

No sé si al día le faltan horas o si el planeta gira más deprisa, lo que sí sé es que meditar te va a ayudar. Te va a permitir volver a escucharte, entrar en contacto contigo mismo y con tu cuerpo. Por fin, conseguirás calmar esos duendecillos que tienes en tu cabeza que no paran de hablar y/o bombardearte con imágenes, sin parar. Entonces, conseguirás que reine un poco de silencio en tu interior y podrás observar cómo preocupaciones varias pierden importancia, cómo el pasado o el futuro dejan de importarte tanto y el presente empieza a coger más y más fuerza. En este momento, es cuando estás listo para empezar a sentir poco a poco la gran calma interior que habita en ti y puedes observar cómo puedes aumentarla y dejar paso a un bienestar profundo que te hará sentir como en tus mejores momentos, tranquilo, seguro, relajado, feliz y sobre todo, radiante de felicidad y bienestar. Meditar es encontrar tu fuerza vital, la calma interior dónde albergas tu fuente de bienestar. Todos tenemos la gran habilidad de hacer grandes proyectos para el futuro y, sin embargo, seguimos viviendo, en demasiadas ocasiones, en el pasado, dejando que las preocupaciones, la ansiedad y el estrés nos limiten. Raras son las veces en las que vivimos nuestro presente, sentimos nuestro cuerpo, y le prestamos atención, ocurre especialmente en momentos difíciles cuando las heridas emocionales hacen daño o sufrimos alguna enfermedad… Al meditar, vas a entrar en un estado de relajación que podrás generar tú mismo cada vez que lo necesites, te vas a notar cada vez más sereno y tranquilo y este estado te va a permitir tomar decisiones acertadas para ti y tu familia, además de generar un estado de bienestar y felicidad en ti que te va a permitir sentirte más ágil, más efectivo y más creativo a la hora de conseguir tus metas. Verás cómo tu cuerpo se siente cada vez más libre de tensiones y  cómo algunas situaciones se irán alejando de ti, así como, muy probable, algunos malestares.

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¿Cuándo y dónde he de meditar?

Puedes meditar a cualquier hora del día, por la mañana, por la tarde o por la noche. Lo interesante sería que te marques un ritmo, podría ser una vez a la semana, dos o una vez al día. Tú decides. Cuánto más medites, antes conseguirás alcanzar tu objetivo. Escoge un lugar dónde te sientes a gusto, cómodo y tranquilo, lejos de teléfonos y distracciones miles, dónde puedas liberarte de pre-ocupaciones y temas varios que suelen ocupar tus pensamientos. A medida que medites, podrás notar cómo consigues abordar las situaciones que se te presentan con más tranquilidad y capacidad resolutiva.

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¿Cómo meditar?

Cuando empezamos a interesarnos por la meditación, solemos buscar información en diferentes sitios: internet, libros, talleres, cursos…  sin embargo, nos olvidamos de lo más obvio.

En realidad, meditar es simple.Siéntate en ese lugar que has escogido, dónde sabes que vas a estar tranquilo y dónde podrás hacer un paréntesis en tu día a día. Ponte cómodo. Siéntate encima de un cojín en el suelo. Si tienes problemas de espalda o de rodillas y no puedes con esta posición, coge una silla y siéntate cómodamente, la planta de los pies tocando el suelo y las manos encima de las rodillas. Lo más importante es que tengas la espalda bien recta. Si estás sentado en el suelo, ponte en posición de loto. Estira tu columna, acomódate en la postura y céntrate en tu respiración.

meditacion_posturasToma consciencia de cada inspiración y espiración. Observa el recorrido del aire, cómo entra por tu nariz, y como sale por tu boca, todo ello suavemente, a tu ritmo. Al realizar unas cuantas respiraciones abdominales completas, alcanzarás un primer nivel de relajación y de concentración. Sigue respirando y presta atención a tu cuerpo, céntrate en diferentes partes, en cómo lo notas, sientes, cuánto pesa… observa cada parte de tu cuerpo empezando por los pies, por ejemplo, y poco a poco puedes ir subiendo hasta la cabeza.

Ve observando cómo notas cada una de ellas sin juzgar su aspecto, lo que te genera o la emoción que genera en ti (en caso de que la hubiese). Si en algún momento, te surge algún pensamiento concreto, obsérvalo, no lo juzgues, acéptalo, dale las gracias y déjalo pasar con total desapego.  Es tu mente que no sabe parar de analizar, producir y generar ideas. Procura no controlarlas ni pararlas… centra tu atención en respirar profundamente, a tu ritmo, cómo vas oxigenando cada uno de tus órganos, todo tu cuerpo, ve observando cómo se van liberando y relajando de todo cuánto ya no necesita.

Date todo el tiempo que necesites a tu respiración o a cada parte de tu cuerpo. Cuando consideres haber acabado, procura mantener ese estado unos cuántos minutos más, luego,  inspira profundamente y muy poco a poco vuelve a tomar consciencia de tu entorno. Sólo cuando estés listo, abre los ojos.

 

¿Existen diferentes métodos de meditación?

Hay diferentes maneras de meditar y todas te permitirán alcanzar tu meta.

1-Meditación centrada en la respiración: es una técnica muy simple en la que basta centrarse en la respiración, en cómo entra el aire en el cuerpo por la nariz, y cómo, al realizar una respiración completa o abdominal, vas llenando tus pulmones de aire y todo tu cuerpo. A veces, para ayudarse a mantener la concentración uno puede ir contando las respiraciones o dirigirlas, por ejemplo.

2-Meditación con la llama de la vela: con los ojos entre abiertos, fijas la mirada en un punto delante de ti, en este caso, en la llama de la vela. Mantienes el punto de enfoque y dejas que los pensamientos pasen sin apegarte a ellos. Deja que la calma vaya aumentando a medida que vayas respirando y observando la llama de la vela. Si no tienes una vela, puedes sustituirla por una imagen, un paisaje, una estatua de un buda…algo que te permita conectar con sensaciones agradables y positivas.

3-Meditación con visualización: inicia la meditación con la respiración y luego, céntrate en una situación concreta y obsérvala sin apegarte. Podrás encontrar elementos que te serán necesarios para solucionar algún aspecto o mejorar algo que te interese. Observa sin más. En general, una meditación con visualización suele ser, en general, una meditación en la que sigues las directrices de una persona que te va guiando a través de la visualización.

 

Sea cual sea la opción que escojas, lo importante es que consigas tu meta. Con la meditación descubrirás cómo sentirte mejor, y estoy convencida que descubrirás una fuente de recursos personales que desconocías… quizás te sorprendas…   Si te ha gustado este artículo y deseas compartir tu experiencia, no dudes en hacerlo…

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Terapeuta Holística y Formadora en técnicas relacionadas con el crecimiento personal y el bienestar.

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